Contaminación de los suelos por plásticos: evaluación de las políticas de la UE en un ámbito poco regulado
¿Son suficientes las políticas de la UE para proteger nuestros suelos de la contaminación por plásticos? Un nuevo estudio sobre gobernanza dice: todavía no
La contaminación por plásticos se presenta a menudo como una crisis oceánica: islas flotantes de residuos, microplásticos en la vida marina y costas contaminadas. Pero hay otro ámbito al que se presta mucha menos atención: nuestros suelos.
Una nueva publicación, centrada en las políticas, examina en detalle en qué medida las políticas de la Unión Europea protegen los suelos de la contaminación por plásticos, y los resultados son a la vez reveladores y preocupantes.
Las partículas de plástico están muy extendidas en los entornos terrestres. En los suelos, persisten durante décadas, son extremadamente difíciles de eliminar y pueden alterar la estructura del suelo, las comunidades microbianas y el crecimiento de las plantas. Las consecuencias se extienden hacia el exterior, desde la reducción de la fertilidad del suelo y la productividad agrícola hasta los riesgos para la fauna y la salud humana por bioacumulación y transferencia a la cadena alimentaria. En un momento en que unos suelos sanos son esenciales para la resistencia climática, la estabilidad de los ecosistemas y la protección de la biodiversidad, esta amenaza emergente exige una seria atención política.
El estudio lleva a cabo un análisis cualitativo de la gobernanza de las políticas de la UE y, en primer lugar, constata que en la actualidad el plástico del suelo se gobierna principalmente a través de instrumentos de mando y control. Aunque estos instrumentos abordan vías específicas de entrada de microplásticos, el planteamiento general sigue siendo fragmentario e incompleto. La mayoría de las medidas no abordan los nanoplásticos, carecen de objetivos suficientemente estrictos y algunas producen efectos de rebote, es decir, reducen la contaminación en una vía mientras que la producción total de plástico sigue aumentando. El resultado: impacto limitado en el mundo real sobre las cargas plásticas totales del suelo e incumplimiento de los objetivos de biodiversidad.
Es importante señalar que la publicación no se detiene en la crítica. Esboza dos vías estratégicas más sólidas para avanzar:
- Impulsar una política climática mundial eficaz, Dado que los plásticos se basan en combustibles fósiles, la eliminación progresiva de los combustibles fósiles reduciría también la producción de plásticos.
- Introducción de instrumentos económicos, como un sistema estricto y decreciente de límites máximos y comercio para la producción de pellets de plástico a escala de la UE.
Según los autores, ambas estrategias deben ir acompañadas de mejores instrumentos de mando y control para ser eficaces.
Si le interesa la gobernanza medioambiental, la protección del suelo o la política sobre plásticos, esta publicación ofrece una perspectiva aguda y sistémica, y propone ideas audaces que podrían remodelar la forma de abordar la contaminación por plásticos en su origen.
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