En el último mes, investigadores de NIBIO han estado sobre el terreno recogiendo muestras del suelo.
En el terreno predominan los Planosoles, un tipo de suelo conocido por su marcada transición entre capas. En la capa superior del suelo arado, se ve un rico color marrón, pero justo debajo hay un llamativo horizonte dorado, texturizado con más limo y arena. Este cambio abrupto no es sólo una señal visual: puede desempeñar un papel clave en la forma en que el agua y los nutrientes se mueven por el paisaje.
Comprender estas propiedades del suelo es crucial. Los datos que está recopilando el equipo del NIBIO servirán para elaborar modelos avanzados del suelo que nos ayudarán a predecir cómo responden estos sistemas a las distintas prácticas de gestión de la tierra. La gestión es importante aquí Debido al riesgo de erosión en esta región, se anima a los agricultores locales a no arar en otoño. Esta práctica ayuda a reducir la escorrentía y la pérdida de partículas del suelo -junto con el valioso fósforo y nitrógeno- y favorece la salud del suelo a largo plazo al preservar sus reservas de carbono.
Unos suelos sanos son sinónimo de una agricultura más resistente, una mejor calidad del agua y una mayor protección contra el cambio climático. Este tipo de trabajo de campo contribuye a garantizar que nuestras políticas y prácticas se basen en datos científicos sólidos.

